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Identidad y Comunidad

Silvio Gesell

Robert Steuckers



Silvio Gesell fue siempre un economista inconformista. Tomó parte en los gobiernos de los consejos de Baviera junto a otros personajes inclasificables como Ernst Niekisch, Erich Mühsam o Gustav Landauer. Nacido en Saint-Vith, Gesell desarrolló en el más importante de sus ensayos, Die natürliche Ordnung (El orden natural), un proyecto de redistribución de tierras en orden a conseguir que cada hombre pudiera ser autónomo y poder vivir de manera independiente frente a las estructuras abstractas de la modernidad burguesa. Günther Bartsch, autor alemán que se ha ocupado de su biografía y de sus ideas, le llama "ácrata", esto es, hombre libre de toda tutela, ya sea ésta de carácter político, religioso o administrativo. Para Klaus Schmitt, quien ha redescubierto para la izquierda inconformista alemana la figura de Gesell a pesar de criticar algunos aspectos de su pensamiento, el ácrata republicano y consejista (räterepublikanisch) fue uno de los críticos de mayor envergadura frente al "poder de Mammon". Gesell, efectivamente, pretendía acabar con la abrumadora presencia del dinero a través de una economía entre los pueblos y los Estados basada en lo que él denominó "dinero evanescente" (Schwundgeld), al tiempo que teorizó sobre una "doctrina del dinero libre". Por "dinero evanescente", Gesell entendía una moneda que no se pudiera acumular y por la que no se debiera pagar interés alguno. Para Gesell, toda acumulación de dinero constituía un "pecado capital". Todo capital que no se tradujera inmediatamente en "cosas" (máquinas, herramientas, técnica, educación, tierras, ganado, etc.) debía, por un imperativo moral y económico, perder todo su valor. Años más tarde, esta idea fundamental de Gesell fue retomada por el padre del "distribucionismo" C.H. Douglas y por el poeta norteamericano Ezra Pound, quien veía en el gobierno de su país un instrumento del "Demonio Mammon". Douglas, en Canadá, elaboró sólidos proyectos de base "distribucionista". Pound, por su parte, demostró un desprecio intransigente, absoluto, lo que pudiéramos llamar una cólera lírica, contra el dinero y los distintos sistemas bancarios, expresando su rechazo absoluto a través del apoyo a la "República de Salò" de Mussolini, poco antes de concluir la segunda guerra mundial. Pound trató de convencer a sus compatriotas de no combatir al fascismo republicano del período 1943-1945. Tras la conclusión de las hostilidades, Pound fue recluido durante doce años en un psiquiátrico en los Estados Unidos, experiencia tras la cual marchó a vivir al Tirol con su hija Mary de Rachewiltz. Murió en 1972.



Aparte de su doctrina económica relativa al "dinero evanescente" o el "dinero libre", Gesell teorizó igualmente sobre una suerte de anarcofeminismo, garante de la protección a las mujeres y los niños contra todo tipo de explotación masculina. Esta variante de las especulaciones sobre el arquetipo matriarcal, que arranca de la obra de Bachofen, implica una crítica muy concisa del patriarcado (y de todas las formas del derecho patriarcal), ya que, desde su punto de vista, esta forma de poder situaba a los niños en una posición muy débil en el seno de la sociedad. Desde este punto de vista, Gesell se ha convertido en el precursor del derecho infantil. En la práctica, el anarcofeminismo significaría el establecimiento de una renta para las madres. "Gesell y sus discípulos pretendían confiar la propiedad de la tierra a las madres y convenir con ellas una renta relativa a los bienes raíces hasta que sus hijos alcanzaran los dieciocho años de edad. Una federación de madres administraría el suelo nacional y, más tarde, en un futuro, el conjunto de tierras del planeta, derecho que llevaría asocida la posibilidad de arrendar fincas al mejor postor. Mediante la aplicación de este procedimiento, cada persona, o cada grupo (p. ej.: un gremio) podría beneficiarse de las mismas oportunidades, podría explotar la tierra y verse libre de los parásitos privados o de la administración" (p. 124). Gesell dio un nombre científico a este sistema: "matriarcado fisiocrático".



Otras contribuciones interesantes de Bartsch y Schmitt en esta obra sobre Gesell es la introducción de textos de Gustav Landauer ("Sehr wertvolle Vorschläge") y de Erich Mühsam ("Ein Wegbahner. Nachruf zum Tode Gesells 1930").

Conclusión: este libro nos ayuda a comprender la complejidad, variedad y posibilidades de las ideas que convergieron en la República de los Consejos de Baviera tras la Gran Guerra. Si Niekisch ha sido redescubierto en la actualidad y ampliamente estudiado, sin embargo se ha dejado de lado su proximidad con personajes como Landauer, Mühsam y el propio Gesell. Sería interesante, asimismo, analizar el parentesco ideológico entre Gesell, Douglas y Pound, y proceder a estudios comparativos. Ni qué decir tiene que también sería oportuno la confrontación de las doctrinas de Gesell con las teorías nacional-revolucionarias de Henning Eichberg formuladas en las décadas sesenta y setenta y, a partir de 1980, retomadas por la revista alemana Wir Selbst. Eichberg siempre puso el acento en la dimensión maternal de la vida, al sobrevalorar la noción de "matria" —maternidad y protección— sobre la de "patria", que consideraba represiva. Son similitudes que el historiador de las ideas no debería dejar pasar por alto.

[Comentarios al libro de Klaus Schmitt y Günter Bartsch (eds.), Silvio Gesell, "Marx" der Anarchisten. Texte zur Befreiung der marktwirtschaft vom Kapitalismus und der Kinder und Mütter vom patriarchalischen Bodenunrecht, Karin Kramer Verlag, Berlín, 1989. Traducción de Infoeuropa].
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