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Identidad y Comunidad

Poesía Espartana

"Esparta, la fulgurante ciudad a las orillas sembradas de juncos del Eurotas"
Teognis de Megara
INTRODUCCIÓN
La cruel depredación del tiempo no ha sido amable para con los griegos. Guerra, saqueo, fuego, terremoto, robo y fanatismo religioso han conspirado conjuntamente con el normal decaimiento de los siglos para robarnos la mayor parte de lo que fue escrito por los antiguos; y la poesía no ha escapado a este destino. Nos ha quedado muy poco, algunas veces sólo fragmentos de obras mayores. Esparta no es recordada por su literatura, contrariamente a Atenas, pero de ninguna manera fue tan culturalmente atrasada como se la ha retratado. Hubo un florecimiento de las artes, tan excelsas como cualquier otra en Grecia, antes que el rigor del sistema de Licurgo y su conservativismo correlativo aminorara la creatividad nativa de Esparta y desalentara a los poetas errantes buscadores de patrocionio. Y aún así, los espartanos aprendieron su Homero, celebraron los versos guerreros de Tirteo, y fueron felicitados por sus contemporáneos por la belleza de sus himnos religiosos y sus cantos corales. Si más de estos hubieran sobrevivido, nuestra visión de los espartanos sería más favorable, con total certeza.
La selección que sigue a continuación, o bien está tomada de las obras de poetas laconios conocidos y probables, o bien se trata de obras que fueron escritas sobre temas espartanos. La traducción que he intentado hacer aquí al castellano - con mi mejor conciencia y (¡limitada!) ciencia - está basada en originales ingleses provenientes de varias fuentes, especialmente de Barnstone and Lattimore, publicadas en la página Web de Kevin Marshall (http://uts.cc.utexas.edu/~sparta/topics/poetry.htm).

LAS GUERRAS CONTRA PERSIA
Simónides de Creos (c. batalla de las Termópilas)
Epitafio para los espartanos que murieron en las Termópilas
(Existe la posibilidad de que esto haya sido incorrectamente atribuido a Simónides.)
Ve extranjero y dile a los espartanos
que aquí hemos caído, obedeciendo sus mandatos.
Sobre quienes murieron con Leónidas
Leónidas, rey de los abiertos campos de Esparta,
quienes contigo fueron abatidos yacen, famosos, en sus tumbas
porque atacaron, soportando el asalto directo
de innumerables persas con sus rápidos corceles y sus flechas.
Epitafio para la tumba de Leónidas
(en Esparta, sobre la cual se había erigido a un león de piedra.)
Soy la más valiente de las bestias,
y al más valiente de los hombres es a quien custodio,
erguido aquí sobre esta tumba de piedra.
A quienes murieron en las Termópilas
Para quienes en las Puertas de Fuego sucumbieron
plena de gloria es el hado y justo el destino.
Un altar es su sepulcro. Su memoria no borraron
los lamentos. A su suerte un canto eterno erigieron
las alabanzas. A una página como ésta
no hay ni evento ni ávidos tiempos
capaces de sepultarla.
Esta tumba de valientes tiene por morada,
de la Hélade, la gloria justamente conquistada.
Y testigo es Leonidas, otrora rey de Esparta,
que tras de si dejó una diadema
de extraordinario valor y eterna fama.
A los espartanos caídos en Platea
Sobre su tierra, estos hombres un altar de gloria han dejado,
refulgente bajo cualquier clima,
cuando por las negras tinieblas de la muerte
quedaron envueltos en manto sempiterno.
Pero, a pesar de muertos, no han muerto.
porque su coraje los eleva, gloriosos,
hasta de las moradas del mismo infierno

El Oráculo de Delfos sobre la batalla de las Termópilas
¡Oh vosotros los hombres que moráis en las calles
de la amplia Lacedemonia!
O bien vuestra gloriosa ciudad será saqueada
por los hijos de Persia,
o bien, en compensación, toda Laconia habrá de lamentar
la pérdida de un rey.
Un descendiente del gran Heracles.
Pues Jerjes, poderoso como Zeus, no puede ser resistido
ni por el coraje de toros, ni por el de leones.
Lidiad como queráis. Nada habrá
capaz de detenerlo
hasta que no obtenga la presa que desea:
vuestro rey o vuestra ciudad.
OTRAS OBRAS
Tirteo de Esparta (c. 630 AC)

Fronteras
Deberías alcanzar los límites de la virtud
antes de cruzar las fronteras de la muerte.
Coraje
Ningún hombre su valía en la guerra ha demostrado
antes de soportar el enfrentamiento con la sangre y la muerte,
cerca del enemigo y luchando con sus propias manos.
Aquí es donde está el coraje, la posesión humana más preciada,
aquí está el premio más noble que a un joven hombre le es dado.
Y sucede algo bueno, que con él comparten su ciudad y su gente,
cuando un hombre se planta junto a las lanzas de quienes están al frente,
impávido, todo pensamiento de cobarde huida olvidado,
y con un corazón tenaz, perseverante y bien templado,
aún tiene palabras de aliento para el hombre que lucha a su lado...
Terpander de Antissa (c. 650 A.C.)
Esparta
Allí florece la punta de lanza de jóvenes hombres,
allí es dónde la Musa es elocuente;
allí es dónde la Justicia por anchos caminos
le presta su fuerza a acciones de Honor.
Himno a Zeus
Zeus, gestador de todos nosotros;
gobernador de todas las cosas,
Zeus te traigo esta ofrenda:
la génesis de mi canto.
Alcaeo de Mitilene (c. 575 A.C.)
Los muros y la ciudad
No son las casas de hermosos techados,
ni los muros de piedra permanente.
No son los canales, ni los muelles
los que hacen la ciudad - sino hombres fuertes.
No es ni la piedra, ni la madera, ni el arte
del carpintero. Son los hombres duros,
con espadas y lanzas por baluarte,
que os darán ambas cosas: ciudad y muros

Pindar of Thebes (c. 480 A.C.)
Esparta
Aquí hay consejos de ancianos
y lanzas conquistadoras, y jóvenes espartanos,
y danzas, y Musas, y entusiasmos...

Alcman de Esparta (c. 625 A.C.)
Las lecciones del hombre
Experiencia y sufrimiento
son las madres de la sabiduría
A una poetisa
Afrodita comanda y el amor reina
sobre mi cuerpo y funde mi corazón
por Megalostrata, a quien la dulce Musa
ha dado, de la poesía, el sublime don.
¡Oh la feliz niña de rizos de oro!
POESÍA MODERNA

C.P. Cavafy 1863-1933
Termópilas
Honor a quienes en la vida que llevaron
definieron y defendieron sus Termópilas.
Honor a quienes la rectitud jamás traicionaron;
a quienes, consistentes y justos en todos sus gestos,
supieron también mostrar piedad y grandeza.
Honor a quienes, generosos en la riqueza,
han sido generosos también en la pobreza
manteniéndose generosos con pequeños hechos;
ayudando todavía, incluso con mermada fuerza,
diciendo la verdad con firmeza
mas sin odiar a los que mienten.

Y más honor aún les cabe cuando sienten,
presintiendo (como muchos presienten),
que al final aparecerá un Efialtes para traicionar a su modo,
y que, al cabo del día, los Medos pasarán a pesar de todo.
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